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<rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"><channel><title>Tiermes</title><link>http://tiermes.blogia.com/</link><description><![CDATA[ La comarca de Tiermes se encuentra en la provincia de Soria. Una pequeña esquina en el ancho mundo, uno de esos lugares donde todavía es fácil perderse. Y lo más difícil, encontrarse 
]]></description><ttl>60</ttl><pubDate>Thu, 18 Sep 2008 09:14:59 -0500</pubDate><generator>http://www.blogia.com</generator><item>
<title>Punto de fuga</title>
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		<description>“Como un corredor gregario en fuga…” (Paolo Conte)Un hogar es un lugar del que se puede salir sin pagar fianza, dice el bueno de Lima. En mi trabajo he tenido que pagar algo así como una fianza para poder salir, pero claro, un trabajo no es ningún ho...</description><comments>http://tiermes.blogia.com/2008/091801-punto-de-fuga.php#comments</comments>
	<pubDate>Thu, 18 Sep 2008 09:14:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://tiermes.blogia.com/upload/20080918091025-ciclista3.jpg"  class="center" alt="20080918091025-ciclista3.jpg" /><p>“Como un corredor gregario en fuga…” (Paolo Conte)</p><p>Un hogar es un lugar del que se puede salir sin pagar fianza, dice el bueno de <a href=" http://ojosoria.blogspot.com/ ">Lima</a>. En mi trabajo he tenido que pagar algo así como una fianza para poder salir, pero claro, un trabajo no es ningún hogar. La palabra trabajo deriva etimológicamente de ‘tripalium’, un trípode pensado como instrumento de tortura. En inglés la palabra ‘travel’ viene del francés ‘travail’, igualando los desvelos del viajero a las penurias y sacrificios del trabajo. Pero ya lo dicen: sarna con gusto no pica, y a mí no me parecen comparables el sudor el del viajero con el del currante.</p><p>El caso es que esto se acaba, y cuando digo “esto” me refiero al blog. Irene y yo nos vamos a vivir a Francia, a la comarca de la Lozere, donde hay un parque natural y una reserva de lobos.  Durante el mes de julio se fueron cerrando las gestiones. Esos días Carlos Sastre se vistió de amarillo en la ronda gala culminando una escapada en solitario en la etapa reina del Tour de Francia, el Alpe d’Huez, nada más y nada menos. La noche de su triunfo soñé con que abría el periódico y descubría que el trazado de la Vuelta a España pasaba por Tiermes. </p><p>A partir de octubre los mapas dirán que me encuentro un poco más lejos de Soria, y este blog se resentirá con un silencio como el de los pueblos abandonados, pero la vida es el arte del encuentro, que dicen por <a href="http://berlanga.blogia.com/">Berlanga</a>, y uno no sabe a qué parajes le conducirán sus pasos cuando cruza el umbral de casa. En este arte del encuentro debo felicitarme por haber topado con gente tan especial como <a href="http://poesiapararespirar.blogia.com/">José</a>, cuyo aliento dibuja el perfil del aire, con <a href="http://aunqueseaceniza.blogia.com/">Gemma</a>, cuya ceniza tiene destellos de piedras preciosas, con la <a href="http://lapulgacachonda.blogspot.com/">pulga</a>, que llegó a Tiermes saltando por azar y ahora el azar se la lleva de nuevo a Córdoba. Y por supuesto al paisano del <a href="http://diariodeunburgense.blogspot.com/">Burgo</a>, al perseguidor de la magia que es <a href="http://juancar347.blogspot.com/">Juan Carlos</a>, a <a href=" http://ojosoria.blogspot.com/ ">Lima</a> que dice haber perdido la brújula, pero encara sin miedo nuevos rumbos, y a <a href="http://berlanga.blogia.com/">JK</a>, paisano de Berlanga con quien tengo una, o unas cuantas, cervezas pendientes. </p><p>A todos vosotros y a los que un día u otro pasasteis por esta página, gracias.</p><p> </p><p></p>	
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<title>Cerrado por vacaciones</title>
	<link>http://tiermes.blogia.com/2008/071401-cerrado-por-vacaciones.php</link>
		<description>Pues eso, ¡feliz verano!...</description><comments>http://tiermes.blogia.com/2008/071401-cerrado-por-vacaciones.php#comments</comments>
	<pubDate>Mon, 14 Jul 2008 17:32:00 -0500</pubDate>
<category>Sin tema</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://tiermes.blogia.com/upload/20080714173133-cerrado.jpg"  class="center" alt="20080714173133-cerrado.jpg" /><p><p><p>Pues eso, ¡feliz verano!</p></p></p>	
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<title>Ramas y raíces -  y IX</title>
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		<description>En la novela "Mentira" de Enrique de Hériz, la antropóloga protagonista es una especialista en cuanto a los rituales referidos a la muerte. Según ella, para las tribus nómadas la muerte no conlleva ningún problema, forma parte, no ya de la vida como ...</description><comments>http://tiermes.blogia.com/2008/070801-ramas-y-raices-y-ix.php#comments</comments>
	<pubDate>Tue,  8 Jul 2008 11:09:00 -0500</pubDate>
<category>La comarca y alrededores</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p><p><p><p><p><p><p><p><p>En la novela <a href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/Heriz/publica/Mentira/novela/supuesta/verdad/elpepicul/20040220elpepicul_10/Tes" target="blanq">"Mentira"</a> de Enrique de Hériz, la antropóloga protagonista es una especialista en cuanto a los rituales referidos a la muerte. Según ella, para las tribus nómadas la muerte no conlleva ningún problema, forma parte, no ya de la vida como reverso, sino de la existencia como algo cotidiano. Los cazadores viven de la muerte a través de la caza, y abandonan a sus muertos sin ritos ni lágrimas. El movimiento genera una eternidad inconsciente que ni la muerte detiene, porque se abandona literalmente dejándola atrás en el ciclo de la vida. Al caer en el sedentarismo la muerte irrumpe, “es la contradicción que pretendemos resolver los humanos de cualquier tribu con nuestros ritos. Por eso disponemos de los cuerpos de maneras más o menos teatrales, en ceremonias que, al fin y al cabo, sólo sirven para ayudarnos a deshacernos de ellos. Deshacernos para siempre y anunciar al mundo que el individuo desapareció pero el grupo permanece, tras restablecer el orden con la mayor velocidad posible. Se reparten las herencias, se dispone el futuro de las tierras, de los objetos personales del muerto, que no sirven, en contra de las apariencias, para recordarnos que murió, sino que nosotros seguimos vivos.”<br />Un inmigrante no es lo mismo que un nómada, pero se desplaza abandonando el lugar donde inició su ciclo de vida y de muerte, deserta  de una sociedad para insertarse en otra con nuevas reglas, y deja crecer raíces y frutos que son sus hijos. Raíces que le alejan de la tierra donde nació, como si fueran las ramas invertidas de su árbol genealógico, las raíces dispersas al aire de la leyenda del baobab. En su caso, la muerte de los ascendentes que dejaron atrás no constata solamente la muerte del individuo, sino la de toda una sociedad que se agota, de la que se desintegran los eslabones que los mantenían unidos. Una sociedad, o lo que es lo mismo, un mundo, como el de los celtas cuando se vieron romanizados, o el de los mismos romanos cuando el Imperio se desmoronó en ruinas.<br />Cuando entendí esto comprendí sin juzgar las palabras del guía. La anciana basari era la mujer más vieja de su mundo, igual que mi abuela lo era del mío. </p><p><br /></p></p></p></p></p></p></p></p></p>	
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<title>Ramas y raíces - VIII</title>
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		<description>Conocí a mi abuela Vicenta con la promesa de la muerte en la boca. Cada verano, cuando corríamos a saludarla, nos apretaba contra su cara rugosa para besuquearnos. Después sacaba de su delantal negro un par de monedas de 25 pesetas y nos las ponía en...</description><comments>http://tiermes.blogia.com/2008/070701-ramas-y-raices-viii.php#comments</comments>
	<pubDate>Mon,  7 Jul 2008 09:19:00 -0500</pubDate>
<category>La comarca y alrededores</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://tiermes.blogia.com/upload/20080707091949-choco.jpg"  class="center" alt="20080707091949-choco.jpg" /><p><p><p>Conocí a mi abuela Vicenta con la promesa de la muerte en la boca. Cada verano, cuando corríamos a saludarla, nos apretaba contra su cara rugosa para besuquearnos. Después sacaba de su delantal negro un par de monedas de 25 pesetas y nos las ponía en la mano, palma contra palma, mirada contra mirada, como para que fuéramos conscientes del valor del regalo. No las malgastes, parecía decir. Tenía más de 40 nietos, así que no podía prodigarse dando propinas, pero entre los primos nos reíamos de que para la abuela no subía el precio de la vida. Al despedirnos su augurio tampoco variaba: yo creo que este es el último verano que me veis con vida. Pero era una letanía, ninguno la hacía caso. Cuando cumplió 100 años vinieron de no sé qué programa de la provincia para felicitarla y hacerle una entrevista. Yo la conocí ya vieja y ajada, imposible descubrirle un asomo de coquetería debajo de tanta arruga y tanto delantal, vestida siempre de negro, pero la imagino con un punto de vanidad, como aquella anciana basari, el orgullo de los supervivientes. <br />Se esperó a que llegara el verano para irse. No quería molestar, solía decir, y hacer que sus hijos y nietos desperdigados por aquellos mundos de dios tuvieran que interrumpir sus vidas para venir al entierro. Además, aguantó en el lecho hasta que llegáramos todos, y uno tras otro pasáramos por su cuarto para despedirnos. <br />A su hija, mi abuela Justa, la conocí todavía despierta, una mujer de carácter y energía. Se le notaba la casta. Viuda a los 60 años había tirado adelante con sus 6 hijos, y desde la diáspora migratoria de la década de los 40 vivía sola en una casa grande que había albergado la algarabía de tanta muchachada y no pocos animales en el corral. Pero no se le caía la casa encima. Había cuidado a su madre y no se había quedado huérfana hasta cumplir los 80: le quedaba toda una vida por delante y muchos nietos con los que jugar. La abuela Justa también nos daba un aguinaldo cuando llegaban las fiestas. Incluso cuando empecé a faltar a mis citas con el pueblo y me marchaba de vacaciones a conocer horizontes y caras nuevas, en septiembre, al reencontrarme con mi hermano o con mis padres, siempre había un billete arrugado de indudable procedencia. Más que el dinero, a los nietos lo que nos gustaba era pasar por su casa a media tarde. Si hacía bueno y estaba sentada en el portal, te mandaba bajar de la bicicleta, entonces entraba a la cocina y salía con un trozo de pan y media tableta de chocolate, la merienda ideal.<br /></p></p></p>	
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<title>Ramas y raíces - VII</title>
	<link>http://tiermes.blogia.com/2008/070301-ramas-y-raices-vii.php</link>
		<description>Tengo una foto donde se abrazan cinco generaciones de mujeres de mi familia. Mi bisabuela Vicenta, mi abuela Justa, mi tía Mercedes, mi prima Mari, y mi prima segunda, Mercè. En la foto Mercè sale con un lacito en brazos de su madre, ahora ya ha acab...</description><comments>http://tiermes.blogia.com/2008/070301-ramas-y-raices-vii.php#comments</comments>
	<pubDate>Thu,  3 Jul 2008 09:08:00 -0500</pubDate>
<category>La comarca y alrededores</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://tiermes.blogia.com/upload/20080527111151-arbolgen.jpg"  class="center" alt="20080527111151-arbolgen.jpg" /><p><p><p><p><p>Tengo una foto donde se abrazan cinco generaciones de mujeres de mi familia. Mi bisabuela Vicenta, mi abuela Justa, mi tía Mercedes, mi prima Mari, y mi prima segunda, Mercè. En la foto Mercè sale con un lacito en brazos de su madre, ahora ya ha acabado la carrera de derecho. Mi abuela Vicenta debía de tener por aquel entonces cerca de cien años. Digo cerca porque la fecha de la foto es imprecisa, casi tanto como la edad de mi bisabuela.  <br />Hace 130 años, cuando nació ella, los pueblos de la comarca de Tiermes no debían de diferenciarse tanto de los del País Basari. Sin suministros de agua corriente ni luz, la única energía que movía el mundo era la de los sacrificados brazos en el campo y la del fuego en el hogar. El ritmo diario lo dictaban los astros a fuerza de amanecer y esconderse un día tras otro, arrastrando con su tesón el ciclo de las estaciones y de las cosechas. El cura del pueblo anotaría en su libro de registro el nombre y filiación de mi abuela Vicenta con la misma devoción que el <a href="http://www.librodearena.com/eltamtamdelgriot/post/2007/10/07/aque-es-griot-" target="blanq">griot</a> local de los basari añadiría una muesca más en sus canciones, tesoro donde se guardan celosamente la memoria de todo un pueblo. Tiermes no fue ajeno al expolio que sufrieron iglesias y ayuntamientos de todo el país durante la maldita guerra, por lo que se han perdido entre otras cosas las partidas de nacimiento de generaciones enteras cortando de un dramático tajo el árbol genealógico de las venideras. Cuando pregunto a mis mayores sobre la ascendencia de mis abuelos la historia se acaba en Rebollosa de los Escuderos, entonces un pueblo lejano, hoy un despoblado en ruinas a tan solo 14 kilómetros de Montejo. Es como si al griot le hubiera sorprendido un Alzheimer prematuro antes de transmitir su legado. <br /></p></p></p></p></p>	
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<title>Ramas y raíces - VI</title>
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		<description>Al llegar a la cima el paisaje volvía a ser frondoso, como en el Niokolo-Koba. Una vez en el llano el sendero rodeaba varias rocas desde donde se podía contemplar la tremenda explanada en la que se fundían las fronteras de Guinea, Mali y Senegal. Al ...</description><comments>http://tiermes.blogia.com/2008/070201-ramas-y-raices-vi.php#comments</comments>
	<pubDate>Wed,  2 Jul 2008 09:31:00 -0500</pubDate>
<category>La comarca y alrededores</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p><p><p><p><p><p>Al llegar a la cima el paisaje volvía a ser frondoso, como en el Niokolo-Koba. Una vez en el llano el sendero rodeaba varias rocas desde donde se podía contemplar la tremenda explanada en la que se fundían las fronteras de Guinea, Mali y Senegal. Al poco de caminar aparecieron los primeros techos de cañas y empezamos a pasar entre cabañas con las puertas abiertas, es decir, con los umbrales sin puertas, la oscuridad como refugio del calor. Parecía que no hubiera nadie, hasta que por fin nos descubrieron los ojos de un niño que nos vino a dar la bienvenida cogiendo de la mano al primero de los blancos de la fila. Después aparecieron más y nos dirigimos a un espacio indeterminado que pretendía ser una plaza, al menos en cuanto a función, porque allí nos detuvimos y charlamos con la intervención del guía. Hablamos de todo y de nada. ¿Qué podíamos decir, nosotros turistas que llegamos allá con los ojos abiertos? ¿Qué podíamos hacer más que contemplar, respirar por unos instantes un ambiente ajeno, remoto, dos mundos que se tocan por un instante? En nuestro atónito estupor el guía aprovechó para presentarnos a la mujer más vieja del mundo, una anciana basari que decía tener 127 años. La saludamos, le dimos la mano, compramos collares a una de sus nietas y alguien le sugirió al guía que su afirmación es un tanto exagerada. El guía se enfadó. Ya le habíamos visto antes así, en ataques infantiles de rabia. Relatándonos un pasaje de la guerra de independencia contra los franceses nos había explicado que las fuerzas de ocupación decidieron calmar los ánimos llevándose de Senegal a un marabú, uno de los líderes espiritual y revolucionario más importantes del país. Una vez en el barco de su exilio pidió su alfombra para rezar hacia la Meca. Los franceses se la dieron, pero le dijeron que no podía rezar en el barco porque era suelo francés, cristiano por tanto. Entonces saltó al agua y pronunció sus oraciones sobre la superficie de las olas. Al finalizar y subir a bordo expulsó la alfombra y ante los ojos desorbitados de los soldados cayeron granos de arena del desierto. Al acabar, el guía nos explicó que eso no era una leyenda, era Historia.</p><p>No me habría extrañado tanto si lo mismo me lo hubiera explicado Mamur, el conductor, o Samba, su ayudante. Según ellos habían cazado serpientes de enormes dimensiones con una sencilla y ancestral técnica: sólo había que encontrar su guarida y colocar una hoja afilada de cuchillo. Cuando la serpiente saliera se cortaría en dos hasta llegar al final de su larga cola, porque las serpientes, todo el mundo lo sabe, no pueden reptar hacia atrás. El razonamiento era aplastante, y ellos sonreían al ver a los tontos europeos sin saber qué cara poner. El caso del guía era distinto. Vivía desde hacía 20 años en España casado con una catalana. Montaba estos viajes para ganarse la vida. ¿La mujer más vieja del mundo en un país cuya esperanza de vida es de 56 años? Si era una forma de alabar la vida tradicional de su país frente a la acelerada vida occidental había formas mucho más eficientes de conseguirlo. El silencio, por ejemplo, ya nos había conquistado. </p></p></p></p></p></p>	
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<title>Ramas y raíces - V</title>
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		<description>Uno de los atractivos de visitar el País Basari era ver con nuestros propios ojos el árbol más grande de todo el país. Pese a lo esperado no era un Baobab, ni un mango, sino una seiva, otro portento de la naturaleza que alcanza alturas y posee una co...</description><comments>http://tiermes.blogia.com/2008/070101-ramas-y-raices-v.php#comments</comments>
	<pubDate>Tue,  1 Jul 2008 09:30:00 -0500</pubDate>
<category>La comarca y alrededores</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p><p><p><p><p><p><p>Uno de los atractivos de visitar el País Basari era ver con nuestros propios ojos el árbol más grande de todo el país. Pese a lo esperado no era un Baobab, ni un mango, sino una seiva, otro portento de la naturaleza que alcanza alturas y posee una constitución sorprendentes. Los superlativos siempre me han hecho desconfiar. El rascacielos más alto, el hombre más rápido, el dictador más cruel... Que alguien en algún lugar, en algún momento, haya corrido más rápido no quita mérito al que llegó segundo, igual que no resta desprecio el dictador más cruel al que lo fue un poco menos. En las cercanías de Valderromán hay unas encinas que llaman milenarias. La última vez que leí sobre ellas databan su edad en ocho siglos. Y son tan gruesas, había oído decir, que ni siquiera diez jóvenes cogidos de las manos logran abarcar la más gruesa de ellas. La seiva que el guía nos llevó a ver era impresionante, tanto como el resto de seivas que habitaban aquel lugar antiguo, apartado incluso de los nuevos tiempos que empiezan a llegar como el viento a Senegal. <br />El País Basari se encuentra en la cima de la única montaña del país: 400 metros de altitud. Sólo se puede llegar a pie, así que emprendimos la marcha con la serenidad que da haber subido caminos más empinados. Los Basari son lo más parecido a lo que debió de ser una tribu africana en tiempos antiguos. En Senegal conviven varias etnias que también pueblan Mali, Gambia y Guinea. La wikipedia cuantifica la diversidad étnica en wolofs 43%, peuls 24%, sérères 15%, diolas 4%, malinkés 3%, soninkés 1% y “alguna etnias menos numerosas y más locales” entre las que encontraríamos a los basari. Todos, por lo general, han ido acondicionando sus vidas a los nuevos tiempos. Dakar recibe una inmigración difícil de soportar en un país que sufre la despoblación de sus campos -¿les suena de algo?- pero Dakar no es Itaca y las sirenas cantan desde el mar, por eso los cayucos parten de esas playas en un viaje imposible. Los basari, sin embargo, parecen estar al margen. Son pocos, y ocupan un lugar suficientemente remoto como para que no les molesten ni llegue hasta ellos los ecos de unas ilusiones que no son las suyas.</p></p></p></p></p></p></p>	
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<title>Ramas y raíces - IV</title>
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		<description>El Baobab es un árbol impresionante en todos los sentidos. De sólo contemplarlo uno se siente minúsculo ante semejante portento de la naturaleza. Pero asombra todavía más que un titán de tales medidas sea capaz de sobrevivir en un lugar donde el agua...</description><comments>http://tiermes.blogia.com/2008/063001-ramas-y-raices-iv.php#comments</comments>
	<pubDate>Mon, 30 Jun 2008 09:14:00 -0500</pubDate>
<category>La comarca y alrededores</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://tiermes.blogia.com/upload/20080603091434-baobab.jpg"  class="center" alt="20080603091434-baobab.jpg" /><p><p><p><p><p>El Baobab es un árbol impresionante en todos los sentidos. De sólo contemplarlo uno se siente minúsculo ante semejante portento de la naturaleza. Pero asombra todavía más que un titán de tales medidas sea capaz de sobrevivir en un lugar donde el agua no es precisamente abundante. Por último, los senegaleses veneran sus frutos porque están llenos de propiedades. No es de extrañar que el Baobab, el rey de la selva vegetal, creciera arrogante y desafiara a los mismos dioses. Para bajarle los humos los dioses lo arrancaron de cuajo y lo lanzaron al aire, es por eso que al caer enterraron su copa en la tierra, y sus ramas tienen ese aspecto de raíces al viento. <br /><br />Todo tiene su lugar en el cosmos, y nadie puede alterar el orden sin despertar la cólera de los dioses. Los mangos, por ejemplo, son otro de los árboles nacionales. Pero los mangos son mucho más cercanos a los hombres. No hay bosques de mangos, pero en cambio, cada poblado tiene un mango debajo del cual los ancianos se reúnen a debatir sobre el tiempo, los matrimonios, la vida y la muerte. No somos tan distintos unos de otros. El viejo olmo del <a href="http://tiermes.blogia.com/2006/071301-la-musica-del-olmo.php" target="blanq">portalejillo</a> tenía las mimas funciones. A la salida de misa los hombres se reunían alrededor y comentaban el sermón del señor cura. Si no había misa éramos nosotros, los chavales, los que nos reuníamos a su alrededor para contarnos historias que sólo podíamos explicar en ausencia de los mayores. Otro arbusto fundamental era la parra. Había una en casa de Julián, pegada a la plaza. Allí se sentaban las abuelas para descansar y darle a la sin hueso cuando iban a buscar agua a la fuente. Allí esperábamos nuestro turno para jugar al frontón cuando apretaba el sol y no se podía aguantar en las escaleras de la iglesia. </p></p></p></p></p>	
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<title>Ramas y raíces - III</title>
	<link>http://tiermes.blogia.com/2008/062701-ramas-y-raices-iii.php</link>
		<description>El tercer día, al amanecer, la conciencia todavía se resistía a despejarse y casi todos dormitábamos acunados por el traqueteo insufrible de nuestro vehículo. Del otro lado del cristal las formas empezaban a definirse antes incluso de que el sol sali...</description><comments>http://tiermes.blogia.com/2008/062701-ramas-y-raices-iii.php#comments</comments>
	<pubDate>Fri, 27 Jun 2008 17:24:00 -0500</pubDate>
<category>La comarca y alrededores</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://tiermes.blogia.com/upload/20080524190321-bao.jpg"  class="center" alt="20080524190321-bao.jpg" /><p><p><p><p>El tercer día, al amanecer, la conciencia todavía se resistía a despejarse y casi todos dormitábamos acunados por el traqueteo insufrible de nuestro vehículo. Del otro lado del cristal las formas empezaban a definirse antes incluso de que el sol saliera de su escondite. Habíamos dejado la selva y volvíamos a internarnos en la sabana, pero unos dedos crispados arañaban la luminosidad en aquel paraje sin accidentes geográficos de ningún tipo. ¿Qué son? Le pregunté al guía. Baobabs, me respondió. Yo ya sabía que existían, incluso que crecían en Senegal, pero nunca había visto uno, sólo sabía de ellos por los documentales de la 2 y por el Principito, por los problemas que tenía para evitar que sus potentes raíces se aferraran en el interior de su pequeño planeta y lo reventasen como a una pelota de barro. Y ahí estaban. Cientos de Baobabs, gigantes como los <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ent" target="blanq">ents</a> que había creado Tolkien, esparcidos en la sabana con sus extrañas ramas retorciéndose hacia el día que no acababa de nacer. </p></p></p>	
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<title>Ramas y raíces - II</title>
	<link>http://tiermes.blogia.com/2008/062601-ramas-y-raices-ii.php</link>
		<description>En el segundo día, cuando atravesamos el parque natural de Niokolo-Koba, el paisaje de polvareda se fue poblando de vegetación y de fauna. Siempre me han hecho gracia esas señales de tráfico que te avisan de la posibilidad de que te salte un ciervo, ...</description><comments>http://tiermes.blogia.com/2008/062601-ramas-y-raices-ii.php#comments</comments>
	<pubDate>Thu, 26 Jun 2008 08:23:00 -0500</pubDate>
<category>La comarca y alrededores</category>
<guid>http://tiermes.blogia.com/2008/062601-ramas-y-raices-ii.php</guid>
<content:encoded><![CDATA[	 <p><p><p><p><p>En el segundo día, cuando atravesamos el parque natural de Niokolo-Koba, el paisaje de polvareda se fue poblando de vegetación y de fauna. Siempre me han hecho gracia esas señales de tráfico que te avisan de la posibilidad de que te salte un ciervo, o de que cruce la calzada una oronda vaca. En Tiermes lo más sencillo es que se te cruce un jabalí y te destroce el coche con el impacto, y nunca vi ese animal dibujado sobre el triángulo rojo y blanco que pide la atención del conductor. En Niokolo-Koba no hay vacas, ni ciervos. Ni tampoco leones o elefantes por mucho que el ayudante del conductor, Samba, nos asegurara que sí, que cientos de ellos. Senegal acabó con sus fieras en los primeros años de explotación turística. Ahora unas pocas se pudren en el zoo de Dakar, y otras pocas tal vez pululen por los dos o tres parques nacionales, fantasmas protegidos a la espera de su propia muerte. En el parque de Niokolo-Koba hay aves, millones de ellas, hipopótamos y cocodrilos en el río Gambia que lo riega, varios tipos de gacelas, facuqueros, que es una especie de cerdo salvaje, y babuinos, esos monos pendencieros que deberían salir en las señales de las carreteras del parque si existieran tales señales. En el parque no hay poblados, y los babuinos substituyen a las personas ocupando los márgenes de la carretera con la misma curiosidad que los niños hacia los vehículos que pasan sin detenerse. Familias enteras de monos quitándose las chinches, mordisqueando frutas o dejándose atropellar en un descuido por un conductor que no puede evitarlo. Cuerpos tendidos y reventados como los de los gatos y perros de nuestras autopistas.</p></p></p></p></p>	
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</item></channel></rss>